UN RINCON MUY BIEN ESCONDIDO EN URUGUAY

En el post de hoy, me gustaría contarles sobre una gran joyita que está muy escondida y muy poco difundida.

Como sabrán, hace algunas semanas estuve en la ciudad de Nueva Helvecia, en el hermoso departamento de Colonia.
Allí me alojé en el Hotel del Prado, que para mi gran sorpresa, aloja dentro de un inmenso sótano a lo que fue la primera fábrica nacional de cervezas artesanales que tuvo nuestro país: “La Cervecería Suiza”.

Como es habitual en mis post, siempre busco dar alguna información extra sobre la historia o algún datito curioso, de forma de no quedarme solo en mi experiencia y mi visión.
En esta oportunidad, quedé bastante sorprendida y un poco triste cuando noté que en internet casi no aparece nada sobre este tema. De hecho, la mayoría de lo que aparece sobre la historia de las cervecerías en Uruguay, es información sobre Montevideo, quedando este pedacito de historia completamente olvidado. Por ello, y porque mi experiencia fue espectacular, es que decidí dedicarle solo un post a la cervecería y al hotel que la aloja.
Sinceramente, me es muy gratificante encontrar tesoros turísticos tan lindos y dignos de recomendar en mi país.

El 100% de la información que tendrán en este post sale de: mi experiencia, de las paredes del sótano y de una documentación que me regaló el dueño actual del Hotel del Prado cuando me vio tan entusiasmada investigando, para compartir con todos ustedes fotos e información sobre el lugar.

En 1866 empieza la construcción de la fábrica en el sótano del Hotel del Prado. Y así, siguiendo la tradición suizo-alemana de la producción de cerveza, Otto Neithart inaugura en 1887, la primera producción de cervezas dentro de la “Cervecería Suiza”

Esta cervecería, aunque no lo crean, es bastante grande, tanto así que su producción abastecía a Colonia, San José, Soriano y Flores.

10 años más tardes, Alberto Reisch compra la cervecería a Neithart y genera esta gran vinculación muy extraña inaugurando el Hotel del Prado encima de la misma.

Para esa época, Colonia Suiza era pionera del turismo natural y Reisch, estando en claro de esa información, se une con otros dos hoteles de la zona dándole surgimiento al “turismo campestre”.  Ofreciendo aire puro, comidas caseras, paseos a caballo, caserías, deportes y un ambiente familiar, lo que generó un aumento importante del turismo, la mayoría de ellos provenientes de Montevideo y Buenos Aires.



Los turistas de la época, y según lo explica muy bien la revista local -Helvecia, Edición del 80 Aniversario- publicada el 30/11/94, “Buscan más que un asentamiento confortable, buscan un lugar de recreación del cuerpo y del espíritu” y el Hotel de Prado tiene una oferta muy tentadora que cumple y supera esas expectativas.

Tanto era el auge en cuanto al turismo de Colonia Suiza para la época que, el Hotel del Prado, decide ampliarse llegando a tener 60 habitaciones con una capacidad de alojar un máximo de 200 personas.
Su gran ventaja frente a la competencia, además de la oferta mencionada, era la Cervecería Suiza, que mientras estaba en funcionamiento, los turistas disfrutaban de observar una cocción, recorrer la fábrica y tomar una excelente cerveza artesanal.
Una vez que la fábrica se cierra, y dado el gran atractivo que tenía el sótano, deciden abrir una discoteca, lo cual volvía a poner en el centro de la atención turística al hotel que la alberga.

Lamentablemente, en 1959, Reisch vende el Hotel del Prado y la Cervecería Suiza a la Orden de los Padres Redentoristas que tenían sede en Montevideo. Ellos lo utilizaron con un centro de retiros espirituales y seminarios religiosos.

En 1970, Antonio Guerra, el propietario actual, compra el establecimiento y le devuelve su destino turístico, retomando el perfil natural que tanto promovió Reisch.
Además de ello, inaugura el museo de la Cervecería Suiza, pudiendo cada huésped viajar por 100 años de historia con tan solo bajar unos 10 escalones al sótano.

Los invito a visitarlo, a descubrir un poco más de nuestra historia y a disfrutar de un museo que está en excelentes condiciones. Realmente parece que el tiempo no hubiese pasado para aquel sótano, aún permanecen las piezas originales y a medida que avanzamos, sus paredes nos van narrando (literalmente) su historia, llegando hasta el año 2015 cuando se hizo el festival “Hay Fermento”, cocinándose allí después de tantos años una cerveza.

Sencillamente, es espectacular y vale la pena recorrerlo y sin duda difundirlo para que se puedan conocer este tipo de lugarcitos hermosos que tiene nuestro país.

2 Comentarios
  • GonTraveler
    agosto 30, 2019

    Muy linda la historia! Y felicitaciones por la investigación!

    • Mauge
      agosto 30, 2019

      Muchísimas gracias Gon!!! Me alegra mucho que ta hay gustado!

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